Chávez Botello, encubridor de pederastas de la Iglesia

Por Horacio Corro Espinosa

Vía Viral Noticias

A partir del 2002, comenzaron los escándalos de los curas pederastas. La iglesia católica reconoció que efectivamente había curas abusadores sexuales  de niños.

La pederastia en Oaxaca, otra vez, es uno de los temas del momento. Desde luego que no es un caso aislado, el historial es largo. El escándalo que hoy nos ocupa inició en mayo del 2008.

Oaxaca ha tenido muchos casos de este tipo que han escandalizado al país entero y poco se ha hecho al respecto. Hace años, en el 2008, el arzobispo de Oaxaca, José Luis Chávez Botello, solapó al sacerdote Gerardo Silvestre Hernández, a quien se le señaló como responsable de casos de violación a niños oaxaqueños. Y el órgano colegiado del Vaticano, cuya función es custodiar la correcta doctrina católica llamada La Sagrada Congregación de la Doctrina de la Fe, exculpó, justificó, se hizo de la vista gorda, y no le importó ningún caso de todos los delitos de violación del cura Gerardo Silvestre Hernández, cometidos contra más de 45 niños indígenas de Oaxaca.

Por fortuna el cura fue detenido gracias los padres de los niños afectados, pero la iglesia católica nunca hizo nada por denunciarlo a las autoridades, al contrario, la iglesia protegió al violador de manera cínica, hipócrita y de doble moral.

Si le damos una traducción al comportamiento de la Iglesia, nos está diciendo que no encuentra a las violaciones sexuales como un pecado, sino como un problema interno de la organización.

Y es cierto, la iglesia católica de hoy ya no habla de pecados, sino de problemas. Le es más convincente decir que algunos de sus curas tienen problemas en vez de hablar de pecados. Nos quiere hacer creer que contra los problemas nada se puede hacer.

Ante todos estos hechos, la gente prefiere callar los abusos de los curas a quedar excomulgados. Aunque en realidad, a lo largo de toda la Biblia no se habla nada de la excomunión. Es un invento de los curas para tener el control sobre los ignorantes de la palabra de Dios.

A mediados de este año, el Papa Francisco creó un tribunal en el Vaticano para juzgar a los protectores de curas pederastas. En México hay varios jerarcas católicos que se han desempeñado como escudos de violadores, entre ellos, está el arzobispo primado de México Norberto Rivera Carrera; el arzobispo de San Luis Potosí, Jesús Carlos Cabrero Romero; el obispo de Culiacán, Jonás Guerrero; el obispo de Colima, Marcelino Hernández; y el arzobispo de Oaxaca, José Luis Chávez Botello, y otros.

A toda honra, el arzobispo Chávez Botello aparece en la lista, y la confirman el sacerdote Apolonio Merino Hernández y el diácono Ángel Noguera Nieto, quienes fueron destituidos de sus funciones en el mes de agosto de este año por denunciar al arzobispo como encubridor del cura violador Gerardo Silvestre Hernández.

Para el arzobispo, es mayor pecado denunciar que violar a 45 niños indígenas. Ahora la venganza de Chávez Botello contra Apolonio Merino ha llegado hasta la familia de este sacerdote, quienes viven bajo la amenaza constante, y no conforme con eso, el jerarca católico ha asegurado que el denunciante —Merino Hernández— padece de sus facultades mentales. Ésos son sus pobres argumentos del representante de la iglesia en Oaxaca, con tal de ocultar la verdad.

No cabe duda que Jesús, el gran maestro amoroso, tuvo razón al llamarlos hipócritas, tontos, ciegos, guías de ciegos, sepulcros blanqueados, hijos de su padre el diablo, mentirosos.

 

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