El PRI y su lista de la ignominia

Las otras verdades / Eduardo Cruz Silva / APIM

Abrazo solidario para ti, Rosy Ramales.

Después de un prolongado forcejeo negociaciones y amarres (vender dirían algunos),  el Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Oaxaca, finalmente presentó casi al filo de la media noche del pasado sábado su listado de candidatos para presidentes municipales. 77 mujeres y 76 varones conforman la caballada que intentará ganar en los 153 municipios que cambian autoridades municipales por el régimen de partidos políticos.

En la columna anterior, habíamos señalado que la llegada de diputado local Alejandro Avilés Álvarez, no presagiaba nada bueno en la designación de las candidaturas. Fue evidente el fallo en favor de compañeros de bandada en el congreso local, que de una ubre presupuestal  intentan brincar a otra, pese a arrastrar el desprestigio de ser formar parte de una de las legislaturas más inoperantes, pelotudas y onerosas de Oaxaca.

Los “eficientes” diputados que ahora correrán tras el hueso de una alcaldía son: Emilia García Guzmán, de Huautla de Jiménez; Rosalía Palma López, de Teposcolula; Carlos Ramos Aragón, de Pinotepa Nacional; Freddy Gil Pineda Gopar, de San Pedro Mixtepec, Arsenio Lorenzo García Mejía, de Juxtlahuaca y Gustavo Díaz Sánchez, de Cosolapa.

Verdaderamente no tienen nadita de vergüenza, pues en ese afán desmedido de poder, con la complicidad de su dirigencia estatal, dejaron en el camino a precandidatas y precandidatos que se han partido el alma por su partido  y que los convertía en candidatos naturales. Nada de eso sirvió, el favoritismo para los cuates fue la norma.

Los candidatos para  otros municipios como Ocotlán, Tehuantepec, Ejutla, Tututepec, Zaachila y Pochutla, por citar algunos también llevan el estigma de ser candidaturas obtenidas como  pago de favores y cuotas. La misma ecuación que se aplicó en las nominaciones para diputados locales.

Por ejemplo: en Matías Romero, el PRI tenia en Olivetti Paredes Zacarias, galardonada Nacional de Acción Voluntaria y Solidaria, premio Nacional de la Juventud, 2 veces ganadora del premio Estatal de la Juventud en Oaxaca y Presidenta de la Organización Kamdejk A.C. ” Sembrando Corazones” una precandidata de lujo y optaron por  Gustavo Marín, un personaje de malos recuerdos en ese distrito.

Caso similar fue la designación del exlegislador  Etelberto Gómez Fuentes, para contender por el municipio de Tututepec que ya gobernó hace 6 años con pésimos resultados, aquí el mercachifle de Avilés Álvarez, muy por sus pistolas impuso al susodicho dejando en el camino a Hilda Juárez Rosario, quien ya había logrado reconstruir con trabajo y gestión la imagen del partido que había quedado destrozada desde que gobernó el carga maletas del director de Liconsa.

Son una buena cantidad de municipios, en donde los militantes priístas han externado su inconformidad por la manera tan  cochina, en que la dirigencia estatal de su partido “manoseo” el proceso de selección de candidatos.

Sobre el tema de la paridad de género, el PRI cubrió el requisito mandando mujeres a disputar diputaciones y presidencias municipales, en lugares donde poco a nada van a poder hacer frente a otros candidatos. Los municipios importantes, esos que manejan harta lana, fueron reservados para varones, que en la mayoría de los casos,  han tejido una red de complicidades con el dirigente priísta.

Esa es la oferta de candidatos que el revolucionario institucional ha decido lanzar a la arena electoral y que se supone vendrán a fortalecer la campaña del “paisano” Alejandro Murat Hinojosa, quien ante su desconocimiento de la historia y geografía del territorio oaxaqueño, solito se da de zancadillas, con las barbaridades que se la ha ocurrido colgar en las redes sociales, y que lo han convertido en el  hazmerreír de todos.

El reparto de candidaturas en el resto de los partidos fue casi similar, una verdadera simulación de democracia interna. Es  la  partidocracia que  padecemos, la cual, es como una especie de oligarquía pero con otro nombre.

Es el gobierno de una elite que busca su propio beneficio.  La máxima ambición de todos los partidos es muy simple: obtener el poder, por el poder y a costa de lo que sea. En pocas palabras se puede  definir que no tenemos democracia en el sentido más puro, sino una lucha de poder entre partidos en donde el ciudadano común queda simplemente como espectador y cliente y, en donde el trabajo partidista es lo que menos les importa.