La coalición PRD-PAN-PT un amasiato convenenciero

Las otras verdades /  Eduardo Cruz Silva / APIM

Muchas veces cuando queremos sentir el pulso de lo que acontece en la vida nacional, estatal o local, en el mundo del internet encontramos cibernautas de pensamiento esclarecido que en breves textos desmenuzan con pulcritud algún tema determinado.

Al calor de la efervescencia política que se ha desatado en Oaxaca propiciada por el próximo proceso electoral que renovará, gubernatura, diputaciones locales y alcaldías, encontramos una reflexión en torno al engendro de alianza que han signado el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido del Trabajo (PT) y dice:

“Con las alianzas puramente pragmáticas, los partidos parecen decirnos: “Quiero tu voto, no tanto para promover nuestro programa e ideario o frenar el de nuestros adversarios. Ese es el pretexto con que justificamos nuestra existencia y privilegios. Lo que en realidad nos interesa es incrementar nuestra presencia política, así como nuestro financiamiento público (emanado de tus impuestos), y por supuesto, nuestra impunidad por los abusos que cometemos (pues mientras mayor nuestro poder, mayor nuestra impunidad). De ahí que tu sufragio nos resulte particularmente importante, aunque a ti no te reporte gran cosa”. Con tal mensaje se invita al elector medianamente consciente e informado a no contribuir con su sufragio a incrementar el poder, los recursos y las prebendas de tan cínicos contendientes”.

Agregaría que en el caso de Oaxaca, uno de los protagonistas de la coalición PRD-PAN-PT, sin rubor alguno se atrevió afirmar que el nuevo amasiato que pactaron es para evitar “una regresión al pasado y al autoritarismo”.

Se les olvida que hace 6 años impulsaron un “gobierno del cambio” con “paz y progreso para Oaxaca” y lo único que podemos observar es un ejercicio de gobierno fallido, con resultados pinchurrientos que sólo abonaron en empujar a la entidad a los últimos lugares de desarrollo y bienestar. Hoy de nueva cuenta, como si nada de eso hubiese ocurrido con una desfachatez y  cinismo que espanta, salen de nueva cuenta a intentar cambiar espejitos por oro.

En la coalición que enfrentará al cachorrito de José Murat, todavía el PRD y sus tribus no se deciden entre el chilango-michoacano Benjamín Robles Montoya y el neoperredista de corazón priísta José Antonio Estefan Garfías. El uso y abuso de recursos por posicionarse al seno del consejo estatal  ha sido descarado  y se ha llegado a afirmar que Robles Montoya, ha tratado de conseguir la nominación a base de cañonazos de billetes. No es de extrañar, es todo su estilo.

Por su parte tanto el PAN como el PT, con los antecedentes de una votación totalmente a la baja en el estado de Oaxaca, se mantienen como perros de carnicero esperando que algo se caiga al suelo, a ese nivel se han reducido al no contar con candidato propio gracias al desastroso trabajo de sus dirigencias estatales.

Como podemos ver, nunca antes los políticos de izquierda y de derecha habían prostituido tanto la política. La hediondez es tal, que abrir la prensa o leer las redes sociales es darse cuenta de quién anda con quién y qué le ofrece a cambio. El PRI hace alianzas con el PVEM y Nueva Alianza, el PAN con el PRD, y PT, el PUP con quien se acomode etcétera.

Es un entramado tan sucio y sin principios que hasta duele el estómago. ¿Qué hay en todo esto? Creemos que los funcionarios, políticos y administradores han perdido los más elementales sentimientos populares, la moral, la congruencia, los ideales y los principios.

Simplemente es la búsqueda del poder por el poder. En el caso de Oaxaca el único camino que les ha quedado para su supervivencia política, pues traen al membrete creado por el mesías tropical Andrés  Manuel López Obrador, pisándoles los talones.