Las campañas ya están aquí

Por: Horacio Corro Espinosa

¿Sabrán los partidos políticos la enorme desconfianza, el hartazgo y la casi intolerable sensación de hastío que provocan en la ciudadanía las campañas políticas?

La cosa es que siempre vemos las mismas caras en diferentes partidos. Esto no es nada más lo que molesta a la gente, sino que esos rostros son conocidos por rijosos, otros por ineptos, algunos más por ladrones, y otros por tramposos. El caso es que los ciudadanos vivimos con la sensación de que estamos manteniendo a puros hijos de lujo.

Todos los que están metidos en el borlote, dicen que las “campañas políticas” de este años serán austeras, casi miserables. La verdad, siempre dicen eso al inicio de cada gastadero. Lo que es seguro, es que ahora serán turbadoras, desconcertantes, asquerosas, cuando no ridículas; pero eso sí: costosísimas. Con esto nos demostrarán que tienen talento para gastar nuestra lana. Sí. Por si no lo sabes, con nuestra lana hacen campaña de gorra. Aunque desde luego, con otra lana más, los candidatos tendrán que comprar el puesto por el que saldrán a la calle a conseguir tu voto. Tu voto, al final de cuentas, valdrá un cacahuate, pues con otra lana podrán ganar aunque pierdan. Increíble, pero cierto.

Los lemas de campaña, como siempre, serán un poco más babosos. Si hacemos memoria, veremos mensajes más o menos como los de años atrás: “Creo en Oaxaca, y daré resultados”. Este tipo de mensajes, que seguramente los volveremos a ver, no serán más que el reflejo y la medida en que los candidatos nos ven a los oaxaqueños. Nos creen babosos que carecemos de neuronas. Así nos demostrarán su ausencia de patria o matria.

Estoy seguro que ningún partido político incluirá dentro de sus bravuconas sonsas o “plataformas electorales”  ni una propuesta ambientalista, por ejemplo. Desde luego que no, porque de otra manera cómo colocarían sus anuncios plastificados. Lo único que veremos durante muchos días, después de las campañas, será un montón de plásticos por todas las ciudades hasta que éstos se deshagan por el sol, la lluvia o el viento.

Sabemos que la mayoría de esos candidatos ven a la política como una vacilada, y lo peor, que a los electores nos ven como a simples nopales a quienes fácilmente se les puede engañar.

Las pocas caras desconocidas que veremos en las campañas, solo existirán para favorecer a los candidatos fuertes. Al final de cuentas, para lo que servirán estos candidatos, ganadores o perdedores, será para alterar el espacio urbano en postes, bardas, puentes peatonales, ventanas, autobuses urbanos, etc.

Ya verán al rato a un ejército de gente que comenzará a blanquear paredes y a pintar los inteligentes mensajes del candidato. Esos lugares, que son peleadísimos, hoy puede amanecer tricolor y anochecer blanquiazul o amarillo.

Mucho nos quejamos de los plásticos que se utilizan en las campañas, pero en realidad tienen algo bueno ante su difícil degradación. Como después de las maniobras electoreras no los recogen, durante muchos años esa propaganda nos seguirá gritando los nombres con las fotos de los políticos que fueron nuestra vergüenza. Pero ni así aprende la gente electora porque vuelve a votar por los mismos.

 

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