Mientras AMLO se hunde, Peña baila

Por: Martín Alonso Velázquez

Usted ya sabe la historia, después de ser el enemigo número uno, Andrés Manuel López Obrador se reunió con el entonces Presidente Enrique Peña Nieto después de ganar la elección del 1 de julio de 2018.

Habían pasado dos días y Palacio Nacional fue el escenario perfecto para que se diera esa reunión tan esperada. Antes de entrar AMLO dijo que buscaba la reconciliación. Desde ese momento AMLO tomó las riendas del ejecutivo aún siendo presidente electo.

Entre otras cosas, Peña le dejó la mesa servida y dijo sí a todas las condiciones que Obrador puso, la transición fue histórica. AMLO recibió de manos de un priísta el poder del país que ahora gobierna. La civilidad política del expresidente lo ayudó a mantener la estabilidad del país y entre otras cosas, a que López no iniciara una persecución en su contra.

Peña fue muy inteligente, dejó que Andrés cumpliera todos los caprichos que tenía. De esta forma si se equivocaba o algo salía mal no tendría a quien echarle la culpa. Gracias a esas reuniones el expresidente sigue libre, no tiene ningún cargos en su contra y sólo es ocupado mediáticamente por el gobierno, eso sí, sin mencionar su nombre, cuando no saben cómo explicar la violencia o la corrupción.

Al gobierno de AMLO no le queda mucho tiempo para dar resultados. Y en menos de lo que canta un gallo la cantaleta de que “la culpa es de los que se fueron” o “el cochinero que nos dejaron” quedará rebasado. Es por eso que la Corte ya aceptó que se investigue a Peña.

Pero no, no se equivoque, Peña no pisará la cárcel y eso no significa que no haya cometido algún delito, al final, eso lo tienen que investigar las autoridades, significa que AMLO pactó con él. Y mientras el Presidente López se hunde con las críticas y se da cuenta que no es lo mismo ser borracho que cantinero, Peña baila.

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