Otro que sale por la puerta de atrás

Las otras verdades / Eduardo Cruz Silva

Por lo visto, es cada vez más frecuente que los actores políticos de nuestro país le quieran ver la cara de estúpidos  a sus electores o ciudadanos.  Es común verlos  salir a las calles  en busca de un puesto de elección popular ofreciendo todo un abanico de promesas y compromisos para lograr su cometido.

Esa clase de fauna política, sufre una metamorfosis y la ambición los convierte en chapulines políticos, que sin ningún rubor pueden dejar botado un cargo de elección o encargo público por buscar otro puesto que les satisfaga el ego. Como esos, podemos encontrar un amplio catálogo de personajes en todos los niveles de gobierno, en todos los partidos y en todos los estados del país.

El municipio de Huajuapan acaba de vivir una historia similar el pasado lunes 31 de octubre, cuando en una sesión extraordinaria de cabildo, el edil panista Luis de Guadalupe Martínez Ramírez,  obtuvo  la aprobación de los concejales para separarse  “temporalmente” de su cargo e ir en búsqueda de la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional.

Ya mucho se ha escrito y hablado  del doble lenguaje que el presidente-notario utilizó en su campaña y durante los casi tres años que mantuvo un gobierno absolutista en Huajuapan. Su administración fue un cúmulo de desatinos, tropiezos, omisiones, complicidades, favoritismos, opacidad en las acciones de gobierno y manejo de recursos, y en donde no se movía ni una hoja sin el visto bueno de Martínez Ramírez.

Huajuapan quedará salpicada de obras de “relumbrón” y de ornato que solamente fueron producto de las ocurrencias y caprichos del edil, algunas de ellas en un estilo “art-naco”  que Don Luis de Guadalupe quiso  imponer como su sello personal. El cabildo jugó el triste papel de  comparsa. Cualquier voz que tantito se alzara en contra del autoritario edil panista fue sometida de una u otra forma.

Para tratar de encontrar una explicación de la biografía política  del presidente con licencia, nos podemos remitir a lo que Guillermo Fource, presidente de Psicólogos sin Fronteras, en una entrevista reciente expresó,  que “el logro, el poder, es una de las motivaciones sociales básicas. Por lo que, por supuesto, se puede tener una adicción al poder… se trata de una necesidad permanente de estar en lo más alto, de tener relevancia”.

“Es como una adicción sin drogas”, aclara. Una adicción que en algunos casos puede asemejarse a las personas enganchadas al juego o al sexo. Al igual que en éstas, la motivación no es tanto la recompensa sino el mantenimiento y el proceso. El poder llama al poder y cuando consigues algo, quieres más.

Del mismo modo lo expone el psicólogo Manuel Nevado, miembro de Psicólogos sin Fronteras de Madrid. “El poder genera mucha adicción porque te crees omnipotente y omnipresente pero, cada persona tiene su propia forma de expresarlo”. A unas se les nota más que a otras.

Hay dos rasgos de personalidad muy característicos que se asocian con esta ambición: la narcisista y la paranoide, entendida esta última como o estás conmigo o contra mí. “Piensan que todo gira en torno a ellos y que pueden hacer lo que quieran sin rendir cuentas a nadie, ni siquiera a los de su propio bando. Tienen una personalidad muy totalitaria”.

Si ustedes amables lectores encuentran alguna semejanza con la conducta que ha caracterizado a Martínez Ramírez en su carrera política, no es coincidencia es la pura realidad. Que se quiera dar aires de demócrata y de un ser preocupado por las necesidades de la  sociedad, sólo es parte de su mitomanía.

Sin más preocupación que su ambición política,  el edil prefirió tirar el arpa en el ocaso de su gestión municipal y con las ancas marcadas por el fierro de José Murat, se salió por la puerta trasera en busca de la presidencia estatal de Acción Nacional.

Si como se dice, la elección de esa dirigencia se resolverá a punta de billetazos, el  presidente – notario de hirsuta cabellera puede ganar por el padrinazgo priísta que arrastra, lo que en otras palabras se puede traducir que las riendas del PAN van a quedar en manos del cachorro Murat y de su papi. Al tiempo.