Vialidad de Huajuapan

Por Horacio Corro Espinosa

Hablar de la vialidad de Huajuapan nos remite a poco más de cuatro años atrás. En ese entonces gobernaba Francisco Círigo Villagómez, y el regidor de vialidad y transporte era Willsanive Sandoval Velasco.

En ese trienio, este regidor llegó a un acuerdo con el representante de los vecinos de la calle Nuyoó, Fidel Ángel López González, para mover de lugar a varias bases de taxis que se encontraban sobre esa vialidad, las cuales, las pasaron sobre la calle de Colón.

Cuando se dieron cuenta los vecinos de Colón que las bases ya estaban frente a sus viviendas, éstos, amenazaron a las autoridades para que las retiraran, de lo contrario, tomarían acciones violentas como el bloquear las calles del primer cuadro de la ciudad. Y efectivamente lo cumplieron.

¿Y quién creen que encabezó este movimiento?, Pues nada menos que el representante de la calle de Nuyoo, o sea, Fidel Ángel López, mejor conocido como el niñote.

Engreído el niñote por el movimiento que había causado, quiso integrar a los presidentes de colonias en un solo grupo y ser él quien los representara.

Los líderes de colonias se dieron cuenta que no iba a ser un buen representante, pues no podía articular más de dos ideas juntas, por lo que lo mandaron a volar.

El único que le dio cobijo, fue Luis de Guadalupe Martínez, quien le reconoció sus virtudes: manejable, dócil, aplaudidor al mejor postor, sin criterio propio, traicionero y utilizable para fines perversos.

Con toda esta cantidad de probidades, lo colocó en la regiduría de vialidad y transporte de la actual administración.

A casi tres años, el regidor de vialidad, Fidel Ángel (el Niñote) López, no ha resuelto ningún problema de vialidad, ni mucho menos, alguno de los que él abanderaba en la administración municipal anterior. En una palabra, este regidor no ha servido para nada, ha sido un completo inútil.

Él, junto con algunos seguidores, presentó el famoso “reordenamiento vial”, que tampoco sirvió para nada, sólo para tirar varios millones de pesos a la basura.

Después de eso, se le ocurrió, más bien, a él nunca se le ha ocurrido nada, sino a Luis de Guadalupe, ampliar las banquetas de algunas calles de la ciudad, lo que provocó en la gente mucho descontento, además de unos embotellamientos desequilibrados.

Poco más tarde, al presidente se le volvió a ocurrir otra cosa. (Hay que aclarar que todas estas genialidades llevan el crédito del regidor, quien dócilmente las acepta como propias, aunque el creador de ellas es el mismo presidente). Pues se le prendió el foco para trazar las dizque “ciclovías”, que más que eso, han servido para poner en riesgo la vida de los ciclistas.

¿Y qué pasó con el grupo de seguidores de Fidel Ángel López? Hoy se sienten arrepentidos de haberle hecho eco. Se alejaron de él porque no estuvieron de acuerdo con lo que quiso hacerle al pueblo: engañarlo, al asegurarle que quien había hecho el reordenamiento vial era la Upiicsa del Politécnico Nacional, cuando fue una empresa patito.

Desde ese engaño, aseguran, la ciudadanía le perdió toda confianza a este ayuntamiento por la poca calidad ética y moral con que se maneja.

¿Y que me dicen de las bahías que el ayuntamiento se inventó hace días sobre la carretera Internacional? Fue otra de las jaladas de Luis de Guadalupe, que sin plan alguno se pusieron a romper para reducir banquetas.

Por pura casualidad, me tocó llegar a Huajuapan, justo cuando el ingeniero en vialidad, Alejandro Rosales Olmos, decidía el tamaño y ubicación de las bahías. Unos negocios que están entre las calles Casimiro Ramírez y Juárez, le decían al Ingeniero Olmos: mire licenciado, con esto, nosotros no vamos a poder estacionar nuestro auto. Bueno, les decía él secretario del presidente, díganme de donde a donde necesitan el espacio; pues de aquí a allá, le aseguraban. Entonces el experto en vialidad le gritaba a los de las barretas: rompan de aquí para allá y e hacen una bahía más.

Así fue el trazo de esas bahías. Puras ocurrencia. La cosa fue tirar más dinero a la basura. ¿Y el niñote? En ese momento se encontraba en su oficina jugando unos avioncitos de guerra en la computadora.

Y hay algo más todavía. El presidente municipal, Luis de Guadalupe Martínez Ramírez, anduvo buscando un valiente de alguna institución de auxilio o de emergencias, que le enviara un escrito donde le explicara que por la reducción de calles al ampliar las banquetas, la ciudadanía estaba expuesta a más riesgos.

Como no encontró a ninguno, dicen que obligó al director de Protección Civil, Patricio Flores, para que sea éste quien le mande al presidente la mencionada carta, y con ese pretexto él comience a romper las banquetas para dejarlas como estaban.

¿Qué les parece?

 

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