Recuerdan al símbolo de la resistencia, Emiliano Zapata

NATHALIE GÓMEZ/@Nathalie_fx

Huajuapan de León, Oax.- El general Emiliano Zapata Salazar, mejor conocido como “El caudillo del sur”, fue recordado ayer en la Plaza de la Libertad de Expresión de esta ciudad, en conmemoración a su C aniversario luctuoso.

Isidro Hernández Gutiérrez, coordinador de Participación ciudadana del ayuntamiento de Huajuapan, encargado del discurso oficial, destacó que, al mando del Ejército Libertador del Sur, Zapata fue y sigue siendo uno de los símbolos más importantes de la resistencia campesina en México.

“Sus principales ideales giraron alrededor de la justicia social, libertad, igualdad, democracia, respeto a las comunidades indígenas, campesinas y obreras”, destacó.

Sus frases también fueron recordadas: “Mejor morir de pie que vivir toda una vida arrodillado”, “Yo estoy dispuesto a luchar contra todo y contra todos, sin más baluarte que la confianza y el apoyo de mi pueblo”, “La tierra es de quien la trabaja”, pues fue considerado el padre del agrarismo.

Esto, gracias a su lucha incesante para darle la tierra a aquellos que la trabajaron, lo que dio origen a un programa de reforma agraria, conocido como el Plan de Ayala, por el que “luchó contra todo y contra todos, por defender lo que es justo”.

“Entre 1880 y 1910, el país estuvo gobernado por el general Porfirio Díaz, cuya política favorecía a los terratenientes y caciques, y dejaba al margen a gran parte de la población, en su mayoría indígenas privados de sus tierras, pero que al mismo tiempo trabajaban en ellas y estaban excluidos de las políticas de Díaz”, dijo.

Fue en 1910 cuando estalló el movimiento revolucionario encabezado por Francisco I. Madero, que se extendió a los lugares más humildes, cuyos líderes fueron Emiliano Zapata y Francisco Villa.

Por ello es que más tarde, Díaz fue desplazado y Madero asumió la presidencia. Tras el asesinato de éste último y la llegada al poder de Victoriano Huerta, cuyo mandato duró sólo un año, tomó el poder Venustiano Carranza con quien Zapata se negó a negociar.

Zapata y Villa formaron una alianza militar, recorrieron muchas ciudades de México promulgando sus ideales. Viendo la fuerza del movimiento, Jesús Guajardo le hizo creer a Zapata que estaba descontento con Carranza y que estaba dispuesto a unir sus fuerzas con él.

Desconfiado, Zapata le pidió pruebas y Guajardo cumplió fusilando a 50 soldados federales y ofreciéndole armamento y municiones para continuar la lucha.

Así acordaron reunirse en la hacienda de Chinameca, Morelos, donde acampó afuera de la hacienda y justo al entrar con su escolta, tocaron el clarín, señal para que los tiradores, escondidos, abrieran fuego contra Zapata y su acompañante.

“Cayó boca abajo, con múltiples heridas de arma. Abrazando la tierra que tanto amó, murió el caudillo del sur el 10 de abril de 1919, convirtiéndose en el apóstol de la revolución mexicana y un símbolo para los campesinos a los que se les habían arrebatado sus propias tierras”, destacó el orador.

Print Friendly, PDF & Email
error: Este material cuenta con derechos de propiedad intelectual.