• Jue. Sep 16th, 2021

Exigiendo justicia, María Elena revive que la intentaron asesinar con ácido hace 2 años

Nathalie Gómez
Huajuapan de León, Oax.- Fue el 9 de septiembre de 2019, a las 10:00 horas, dentro de su domicilio en Huajuapan de León, fecha, hora y lugar que marcaron la vida de María Elena Ríos Ortiz.

«Hace dos años intentaron matarme con ácido y el quinto implicado sigue libre», recriminó la joven saxofonista, originaria de la región Mixteca de Oaxaca.

A través de un video, este 2021 abre su corazón y compara lo que le ocurrió con una especie de muerte.

«Antes de morir fui una chica normal, me sentía viva, pero sobre todo, supe sentir la libertad», expone en las imágenes donde ella luce estática, con su saxofón en mano, mientras el rumbo de las demás personas que transitan en la vía pública en la que se encontraba, continuaban con sus rumbos y sus vidas.

Habla del miedo que sufren ella y su familia, luego de que el quinto implicado en el intento de feminicidio que sufrió, se encuentre en libertad. Clama ayuda y justicia.

También, comparte el dolor y sufrimiento físico y psicológico que ha pasado a partir de su agresión, los tratamientos a los que ha tenido que someterse, sin que hasta el momento pueda lograr cierta tranquilidad, ni el reconocerse en el espejo, lo que ha significado para ella, lidiar con tantas heridas.

Denunció que en este tiempo, también ha tenido que «soportar campañas de incitación a la violencia, odio y discriminación por parte de los cómplices de mis agresores, el juez Víctor Jorge L. V., quien trabaja con la defensa de mis agresores y me obstaculiza el acceso a la justicia».

El ataque contra María Elena, ocurrió el 9 de septiembre de 2019 a las 10:00 horas, tras recibir en su domicilio a una persona que previamente había hecho una cita para hacer un trámite de pasaporte, le roció ácido sulfúrico que le provocó heridas graves en el rostro y parte del cuerpo, a ella y a su mamá, cuando la abrazó al ver los efectos que de inmediato comenzó a hacer el líquido.

Cinco personas estarían involucradas en dicha agresión, de las cuales falta ejecutar una orden de aprehensión.

«No podré comenzar a recuperar mi vida, si junto con mi familia vivimos con miedo porque mi agresor sigue libre», sentenció.

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