El panismo oaxaqueño en la indigencia

Las otras verdades /  Eduardo Cruz Silva / APIM

Uno de los grandes hombres forjados en las filas de Acción Nacional, don Luis H. Álvarez, señaló en alguna ocasión sobre el quehacer correcto de su partido: “Sólo podremos cambiar para bien y ser factor de cambio si sabemos quiénes somos, qué somos y qué queremos. Todo lo que venga de fuera puede ser bueno o malo, pero ni siquiera seremos capaces de juzgarlo desde la ignorancia o el mal conocimiento de nuestro propio ser o desde la carencia del proyecto de partido y de Nación genuinamente nuestros”.

Hoy vemos que esos pilares de pensamiento que en un momento forjaron a un partido de oposición fuerte, respetuoso y orgulloso de sus principios  doctrinarios y filosóficos navega en una mar de indefinición, en donde la única bandera que se distingue a lo lejos, es la búsqueda del poder político como sinónimo de supervivencia, atrofiados por la cómoda seguridad económica que les representa las prerrogativas que reciben como instituto político.

En el caso del estado de Oaxaca,  desde hace más de una década no ha podido consolidar una estructura con militantes leales y convencidos que enfrenten los comicios locales con la convicción que les distinguía. Hoy la búsqueda del voto interno y externo se ha convertido en un simple juego de intereses en donde cualquier apoyo es trocado a cambio de favores y prebendas y no en pocos casos del vil dinero.

Uno de los más preclaros pensadores del PAN y compañero de Gómez Morín en la obra fundacional, Efraín González Luna, manifestaba: “Frente a la adversidad, habrá que reafirmar que nuestra opción es moral.  Hay una misión humana, indeclinable. Abandonarla es poner en peligro la dignidad, la integridad personal, la familia, la libertad, la justicia, la paz, el orden, el destino propio y el de los seres que más amamos, el de nuestra familia, el destino propio y el de la comunidad más amplia, plena, rica, fecunda, que es la patria. Hay una misión, hay un deber, que no puede renunciarse, porque si respecto de ellos nos hacemos disimulados; si permitimos que sean inmunemente violados, es lo mismo que si estuviéramos aceptando nuestra propia esclavitud y que por cobardía estuviéramos vendiendo lo que de más sagrado tenemos aquí y más allá. Me estoy refiriendo al deber político; me estoy refiriendo al bien común”.

Tal parece que todo lo anterior se les fue olvidando a los panistas oaxaqueños.  La encarnizada lucha que se vive al interior del partido por obtener candidaturas a puestos de elección popular, les agota toda energía y salen en busca del voto con un pronunciado desgaste que ha llevado su votación en picada y que ahora por el factor del mesías tropical Andrés Manuel López Obrador, y su franquicia de MORENA los mandó en la pasada elección federal hasta el cuatro lugar como fuerza política en Oaxaca.

Hoy, sin capital político negociable, sin liderazgos fuertes, una bancada panista en el congreso estatal, que no ve más allá de sus narices y una dirigencia inflada mediáticamente, vuelven a doblar las manos para establecer una nueva coalición con el PRD y PT, intentando con ello repetir la historia de hace 6 años  cuando le arrebataron al PRI la gubernatura con Gabino Cué Monteagudo, como candidato.

La fuerza que Acción Nacional mantiene en puntos muy focalizados de la capital y del interior del estado, más que responder a un trabajo de estructuras y de creación de nuevos cuadros, responden a cacicazgos familiares como es el caso del municipio de Huajuapan. En otras demarcaciones territoriales es casi lo mismo.

Es lamentable observar que un instituto político que se consolidó como un verdadero partido de oposición al régimen priísta que por décadas mantuvo la hegemonía del poder en México, hoy  tenga que  esperar que el líder Alfa de la jauría de la oposición oaxaqueña (en este caso el PRD) devore  primero para después recoger las sobras y saciar pobremente su apetito.

Muchos panistas oaxaqueños ya han dado su voz de alerta sobre lo que les acontece y advierten que se dirigen al despeñadero. Sin embargo, esas voces  cuando se han alzado o el tema se ha discutido al seno de su consejo estatal, los mayoriteos “centaveados” las han acallado y mucho menos han provocado el golpe de timón que urgentemente necesita ese partido en Oaxaca. Hoy los panistas caminan a una nueva elección como limosneros de otros partidos para sobrevivir y en el pecado llevarán la penitencia.