López, el “perdonavidas”

Por Horacio Corro Espinosa

Ya pasaron las campañas políticas y el señor López, no se quiere bajar de ellas. Desde luego que se le entiende, pues después de varios sexenios de forjar su imagen continuamente, es lo único que sabe hacer.

Aún como presidente electo de México, sigue actuando como el rey del espectáculo político, y parece que le sobra cuerda para seguir en ese tenor. De continuar así, le quedará muy lejos la investidura que debe asumir.

Parece que no se da cuenta, o simplemente finge, que utilizó a todo mundo en todos los sentidos, para obtener lo que quería. Por si no lo sabes, también utilizó al Papa Francisco. Se valió de él con el único propósito de ganar votos a través de la religión y para su beneficio político.

De haber tenido oportunidad, el santísimo López, le hubiera dicho al Papa Francisco: ¡arrodíllese! porque frente a usted, tiene al nuevo Jesucristo.

Por desgracia, mucha gente le creyó, y le sigue creyendo, pues asegura que es un líder, no solo político, sino moral, que es lo peor.

Cuando el señor López, abro paréntesis, cada que digo “el señor López”, algunos políticos, me corrigen al decirme: “el señor López, al que usted se refiere, es el presidente electo”. Desde luego, pero no por ser el elegido, deja de ser el señor López. Es más, muchos de sus fervientes seguidores, me han escrito con mayúscula “Señor”, como si fuera Dios. Cierro paréntesis. Bueno, cuando el señor López utilizó los recursos públicos de su partido, Morena, para hacer su campaña personal, nadie le dijo nada, y ahorita, que ha hecho un montón de jugarretas, nadie se explica de dónde ha salido tanta lana para seguir financiando sus ocurrencias.

Como sabemos, él presume ser juarista hasta el tuétano, incluso, cuando habla de algo importante, utiliza de fondo el busto de Juárez, principalmente el del maestro oaxaqueño, mixteco y chinangueño, Tiburcio Ortiz. Así que, si no le creen por el tema religioso, le tienen que creer por la figura de Juárez. Son mensajes subliminales que utiliza a su favor.

Ahora que tiene el poder en la mano, ya no promete como lo hacía en campaña, sino afirma, que perdonará a todos los corruptos, incluyendo a los que él señaló como integrantes de la “mafia del poder”, quienes ahora son sus asesores. Con la capacidad de perdonar que se otorgó él mismo, se cree la personificación de Jesús, además, se siente la Constitución de este país.

Si tomara en cuenta que dentro de 5 días asumirá el poder más importante de este país, dejaría de dar declaraciones chipilonas, pues le molestan todos aquellos que no comulgan con sus ideas. Si alguien se opone a sus caprichos, se trepa al “madero” para crucificarse y victimizarse. Así como lo hizo con lo del nuevo aeropuerto internacional, ahora lo hizo con lo del Tren Maya.

Y a propósito, ¿ya se dieron cuenta que también el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, ya es integrante del pueblo sabio? Es de sabios cambiar de opinión, dirá. Pues estuvo invitando a votar por las consultas del presidente electo López. Si ya es del club de sabios, también estará de acuerdo que es de sabios perdonar corruptos. Si esto es verdad, jamás sabremos nada de lo que pasó en el sexenio de Gabino y de otros que quedaron atrás.

 

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