Monumentos de Huajuapan

Por Horacio Corro Espinosa

Huajuapan ha tenido importantes monumentos. Algunos de ellos nos dan identidad. Es el caso del monumento a don Antonio de León, ubicado en el lado norte del parque independencia. Esta estatua fue erigida por decreto del Congreso de 1884.

Tenemos el monumento al General Lázaro Cárdenas. Hace tres años, más o menos, estuvo ubicado sobre la carretera Internacional en dirección a la ciudad de México, hoy está en el cruce de la carretera Huajuapan, Mariscala, Presa Yosocuta.

El monumento al Indio de Nuyoo. Figura que durante muchos años estuvo completa, pero en el periodo de Javier Mendoza Aroche, a alguien de los brillantes funcionarios se le ocurrió cortarle las piernas hasta que en otro periodo municipal fabricaron a un indio bastante guapo. Nada que ver con la raza mixteca.

Tenemos un busto a Juárez, ubicado en la misma colonia. El monumento a la Constitución, mejor conocido como monumento a “El libro”; el de los Niños Héroes, que son varios chupirules ubicados en línea. El de José López Alavés, que fue ubicado originalmente en el cruce de la carretera Internacional con el nacimiento de la carretera a Juxtlahuaca, pero posteriormente lo movieron al Parque Independencia. Ahí se le comenzó a llamar “monumento al buzo” porque se encuentra en el centro de la fuente.

El de Valerio Trujano, ubicado a un costado de la Plaza de la Libertad de Expresión.

Uno de los símbolos más representativos, más no monumento, que tuvo Huajuapan, fue el Chacuaco.  Aún está en pie, pero se perdió entre las construcciones. Desgraciadamente no se pudo rescatar como distintivo huajuapeño.

Un monumento que tuvo la ciudad y que muchas personas adultas poco lo recuerdan, es la llave de agua que estaba en el interior del parque y frente a la puerta del Palacio Municipal.

Un día tuvimos también un monumento a la bandera. Éste se encontraba en el lado oriente del parque; y del otro lado, en el lado poniente, estaba el Obelisco. Estos tres últimos monumentos: el de la llave de agua, el obelisco y a la bandera, dejaron de existir porque los demolieron. Dejamos de leer las leyendas que había en las paredes de cada uno de ellos que eran parte de nuestra historia. Sabíamos por esos monumentos que Huajuapan tenía héroes que nos dieron un pueblo y que por ellos hoy vivimos aquí.

Un día, sin decirle nada al pueblo, los echaron al piso; y al cascajo, o sea, a las figuras en relieve que contenían esas obras, lo fueron a vender a quién sabe dónde.

Los últimos monumentos que Huajuapan tiene en su haber, es el monumento a Juárez, mejor conocido como el monumento a Margarito y el del Jarabe Mixteco, que fue instalada la pareja hace dos semanas en el kilómetro 0 de la carretera México-Tehuacán-Oaxaca.

Si ustedes ya se dieron cuenta, al autor de la pareja del Jarabe Mixteco se le olvidó ponerle estética.

La pareja en sí no nos trasmite ninguna sensación. No nos despierta ninguna emoción. Se trata de unas figuras frías que no nos dicen mucho. La estética es como un sonido, como un ritmo que no queremos dejar de escuchar o de seguir. Es como cuando el amor se nos mete y camina por nuestras venas. Es algo que no entendemos pero que nos gusta porque lo disfrutamos. Algo así es la estética. Pero ese algo no lo encontramos ni nos lo producen las figuras del Jarabe Mixteco.

Ambas figuras no tienen fuerza corporal ni facial. Tampoco tienen armonía. En sí, son un par de figuras feas y antiestéticas.

Fue un dizque “regalo” para Huajuapan del diputado federal Luis de León. Hay regalos que se agradecen, éste no.

 

 

Twitter: @horaciocorro

Facebook: Horacio Corro

horaciocorro@yahoo.com.mx