5 marzo, 2021

#OPINIÓN de @horaciocorro || ¿Es negocio, o es salud?

Por: Horacio Corro Espinosa

Quiero platicarles de cómo salí del coronavirus. En un comentario anterior les dije cómo me había alterado, orgánicamente, ese bicho.

Hay una sustancia conocida como MMS, que no es otra cosa que el dióxido de cloro. Creo que éste es uno de los descontaminantes más eficaces que hay y que muy poca gente conoce.

No se preocupen, no se inquieten por esta solución, pues mucha gente cree que el dióxido de cloro es lo mismo que el cloro que utilizan para lavar baños o ropa. Nada que ver uno con otro.

El dióxido de cloro no es nocivo, no es lo que a mucha gente le han hecho creer.

Antes de seguir adelante les diré por qué al dióxido de cloro o clórico sódico, también se le llama MMS. MMS, porque es una Solución Mineral Milagrosa, según Jim Humble, quien vio en este producto unos resultados milagrosos.

Quiero que sepan que esta sustancia no sólo sirve para curar el COVID 19, sino muchas otras enfermedades diagnosticadas como incurables.

Así, aunque no lo crean. Si todos tomáramos este humilde mineral, no tendríamos las enfermedades que mucha gente padece. Aunque con esto, han de pensar que estoy afirmando que la salud está prohibida.

Si no hubiera llegado el coronavirus a mi vida, nunca me hubiera enterado de lo que hace el MMS. Es más, ni siquiera lo hubiera conocido, y menos, les estaría hablando en este momento de ese mineral.

Después de haber salido del coronavirus, me dediqué a leer y a investigar sobre lo que es el dióxido de cloro. Después, he hablado con varios médicos quienes tajantemente, me han dicho que es peligroso y hasta venenoso. Estoy de acuerdo que crean que esta sustancia es dañina, pero es imperdonable que los médicos no investiguen sobre el mismo.

Quien haya experimentado en su propio cuerpo o haya visto a algún familiar o amigo, que por este remedio puedo recuperar la salud, no se dejará convencer por nadie de lo contrario.

No hay verdad más grande que la experiencia vivida por uno mismo. Pero como les decía, parece que nuestra salud se ha convertido en un gran negocio; más bien, es el negocio más grande jamás conocido por la humanidad.

Atrás de toda esa oposición a esta medicina alternativa está la industria farmacéutica.

El dióxido de cloro ha sido ridiculizado, juzgado y difamado. Con esto, parece que la salud está prohibida. A través de la difamación, muchos de los familiares de los infectados por COVID 19, han mostrado resistencia al MMS, y con ello, le han negado a su hermano, amigo o vecino, el restablecimiento de su cuerpo.

La enfermedad es la falta de energía, así de simple. Esta se obtiene simplemente comiendo, y haciendo deporte, claro. El problema es que una persona enferma no dispone de energía para correr y tampoco tiene suficiente oxígeno como para realizar todos los procesos que el sistema requiere para el cuerpo.

Con la falta de energía, los microbios o los virus son capaces de multiplicarse mucho más rápido. Es cuando nuestro sistema inmune lucha contra reloj.

Y, aquí es donde entra el dióxido de cloro. Este es el que nos aporta oxígeno. Este oxidante es eficaz en la lucha contra las bacterias, virus, hongos y parásitos.

Pero en la siguiente entrega les sigo hablando de ese modesto mineral.

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